Hace muchos años que la alimentación ha dejado de ser un tema de actualidad política. No digo que los gobiernos no dediquen recursos a las políticas alimentarias, pero seamos sinceros, en el mundo desarrollado (el que hace las noticias), alimentarse no es una prioridad de los políticos. Da la sensación que todo el esfuerzo es para asegurar que los países en vías de desarrollo (eufemismo para no decir “pobres”) puedan alimentarse, o para hacer normas y directivas que eviten un brote de salmonela en un “chiringuito” de Málaga.

Ya hace tiempo que personas como Norman Borlaug no forman parte del imaginario popular. Borlaug ayudó a desarrollar el trigo de doble cosecha anual, que mejoróNorman Borlaug las condiciones alimentarias de Mexico. También desarrolló el “trigo enano”, que fue el factor determinante para la India pudiera alimentarse por sí sola, y que  se le da crédito por haber salvado 1.000 millones de vidas humanas (Nobel de la Paz 1970). Pero siendo una pena que historias como las de Borlaug no salgan en los medios, vamos a hablar economía y de política peninsular desde un perspectiva diferente.

Hay datos que confirman que comer proteínas es de ricos (http://chartsbin.com/view/bhy). Los países con mayor PIB per cápita son los que más carne consumen por habitante. Hay excepciones de países muy pequeños con un turismo de alto nivel, que también salen muy arriba en la lista. Todos entenderemos que el consumo de carne de la Polinesia Francesa no tiene nada que ver con sus tradiciones gastronómicas (fécula y pescado), ni con meat consumption per capitaun desarrollo económico urbano, sino con el hecho que allí van de vacaciones gente con dinero, y que éstos consumen mucha carne (sobre todo si comen a la carta), es el factor determinante.

Lo curioso es que España aparezca en un lugar tan cercano a los países más ricos, y sobre todo, en segundo lugar de la UE, solo por detrás de Luxemburgo. Es cierto que somos un país productor de carne (y exportador), que tenemos un turismo muy importante y que nuestras costumbres gastronómicas tienen a la carne como uno de sus máximos exponentes, pero es otro dato que nos indica que quizá también nos comportemos por encima de nuestras posibilidades. Con el mix de producto que ingerimos (vacuno, porcino, avícola y otros), cada español se gasta al año 1.285€ en carne. La proporción entre adultos y niños cambia, obviamente, pero el dato es que de un PIB per cápita de 24.700€, 1.285€ los gastamos (invertimos) en comer proteínas en forma de carne. Por ejemplo, Dinamarca se gasta 1.225€ cada año por habitante, pero con un PIB per cápita de 45.920€. La proporción es la siguiente:

  • España:               5.2%
  • Dinamarca:          2.4%

Admito que Dinamarca no es una potencia turística, pero hay un tendencia que subyace y que viene a apoyar la tesis de que España vive, o ha vivido, por encima de sus posibilidades.

¿Y la política peninsular?

El ejemplo de la carne es uno de los más interesantes para seguir ahondando en la idea que combatir el independentismo en Cataluña con amenazas de boicots comerciales es la peor idea desde que Abraham Lincoln le dijo una tarde a su mujer – cariño, te apetece ir al teatro esta noche? – .

En España, el 33% de la carne se produce en Cataluña. Datos de 2008 (Eurocarne nº 175. Abril 2009) nos dicen que de las 5,76 millones de toneladas de carne queprod carne españa 2008 se producen en España, 1,93 se producen en Cataluña. El mercado cárnico tiene una característica, y es que estocar carne tiene caducidad, y almacenar carne congelada es muy costoso. Por lo tanto, un poco como con la electricidad, la producción ha de acercarse bastante al consumo. Además, la producción es el acto de matar al animal y procesar la carne para el consumo, llegando lo antes posible al plato del consumidor. Es un mercado en el que la oferta es muy rígida, ya que disminuirla significa sacrificar animales o dejarlos envejecer en exceso, y aumentarla depende del ciclo de la cría y de la velocidad de reproducción de la cabaña de animales. Por lo tanto, en mercados de oferta muy rígida, no es conveniente jugar a geo política.

El escenario de un boicot de carne del resto de España hacia Cataluña, crearía dos efectos. En Cataluña, un exceso de oferta que tendría que buscar mercados villadogioalternativos en una muy regulada Unión Europea o en países en vías de desarrollo, con el agravante que el cerdo no se puede vender en países árabes. En el resto de España, un shock de oferta de carne ya que tendría reponer desde otros lugares o internamente, el 20% de carne que ya no vendría de Cataluña. Honestamente no sé qué es más problemático, tener que vender a remate el excedente de carne, o tener que pagar de más por las proteínas que hay que reponer.

Quizá esto situaría a Castilla (Nueva España) a niveles de consumo de carne de la Unión Europea y dejaría de, en este tema, vivir por encima de sus posibilidades. Los grandes beneficiados: los pescadores (pero ojo con las cuotas de la UE), los agricultores (siempre que Cataluña no boicoteara el pienso de Castilla) y las multinacionales de comida elaborada.

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