Con las mismas horas de sueño que cualquier padre de un niño de 7 meses, he ido viendo los resultados de las elecciones americanas. He visto los discursos, tanto el de la victoria, como el de concesión (me impresiona el equipo de redacción de discursos de Obama) de los candidatos. Viendo todo el espectáculo, he ido reparando en que el Presidente tiene un Congreso opuesto, y un Senado a favor.

Para un europeo, y mucho más para un residente en España, es algo muy complicado de entender esto de ser presidente y tener las camaras en contra, ya que en nuestra democracia el poder legislativo (Congreso de los Diputados) es el que fabrica el poder ejecutivo (Presidente del Gobierno) y el poder judicial (Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Supremo y Tribunal Constitucional). Resumiendo: una endogamia preocupante, sobretodo por el hecho de votar listas cerradas.

Aprovechando que hay un proceso en Cataluña que aspira a ser un nuevo estado de Europa, sería una buena oportunidad de plantear una nueva estructura de estado. Un estado en que la separación de poderes sea lo más parecido a lo que la Montesquieu o Jefferson desarrollaron.

Para que una nueva Cataluña pudiera tener una separación de poderes, habría que cambiar el sistema electoral. Primero, hay que tener en cuenta que el President de la Generalitat seria el jefe del estado, cosa a la cual no estamos acostumbrados a elegir, dado que hemos pasado de reyes a dictadores y vuelta a reyes.

Sería esencial elegir al President de la Generalitat con voto directo. Unas elecciones a la presidencia, con un solo candidato por partido (un solo nombre en la lista), y sin clusterización del voto; es decir un voto de uno de Sort vale lo mismo que uno de Sitges. Se suman todos, y el que saque un porcentaje mínimo a decidir, será President. Seria su responsabilidad elegir a los Consellers, formar Gobierno, y ejecutar las políticas.

Luego debería haber, separadamente, elecciones al Parlament. Sería interesante establecer distritos electorales por número de habitantes y hacer política de barrio y de pueblo. Es decir, poderse presentar al Parlament por el distrito electoral del barrio de Sants, o de un distrito del norte de la provincia de Lleida. Que los candidatos tuvieran que hacer política en su barrio, o zona, donde deberían vivir. Eso aseguraría que sus promesas las tuvieran que sustentar a la hora de ir a comprar el pan. Este Parlament sería el encargado de hacer las leyes, de aprobar los presupuestos que el President le remitiera, y aprobar los miembros de la Judicatura que el President propusiera.

Finalmente, el Tribunal Superior debería tener 7 miembros con mandatos largos, que se renovara un puesto cada dos años para evitar que le poder ejecutivo y el legislativo lo politizaran. Estos miembros los debería aprobar el Parlament a propuesta del President. Esto aseguraría un poder judicial menos reactivo a las elecciones, con menos deudas personales con la política y con miembros de gran consenso y prestigio.

El único problema, al que no encuentro solución, es que no creo que los Consellers de la Generalitat pudieran ser confirmados por el Parlament. Sería muy conveniente que pasaran un filtro democrático, pero me da la sensación que la miseria política de estas latitudes impediría la elección de gente buena; no vaya a ser que lo hagan bien, no?

Es que creo que muchos de los problemas de la política española y catalana es que es demasiado endogámica, y que el poder absoluto de los políticos, los corrompe absolutamente.

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