La crisis tiene muchas causas. Tiene algunos padres y algunas madres. Principalmente el acceso masivo al crédito por parte de casi toda la población del mundo desarrollado. Pero también tiene algunos nombres que han conseguido salir bien en la foto, pese haber contribuido enormemente a su creación. Hoy hablaremos de George W. Bush y de los chinos.

Antes de empezar a echar las culpas a nadie, quiero explicarme. Yo creo en el mercado. No por qué filosóficamente tenga una ideal liberal, sino porqué he vivido, trabajado y me he  relacionado con los mercados de capitales una buena parte de mi vida laboral. Aunque parezca una contradicción, también creo en la res publica. El estado y su cuestión pública son parte fundamental de la sociedad que cree que el bienestar generalizado de dicha comunidad obra en beneficio de todos, incluido los de la cima de la pirámide. Las coberturas sociales, los subsidios a los que sufren riesgo de exclusión, la sanidad, la seguridad y la educación, han de estar en el foco permanente de los estados.

Pero fuera de la parte social, el mercado tiene mucho que aportar para todo lo demás. El mercado equilibra las oportunidades, reparte los riesgos, castiga a los peores, premia a los mejores, anima a los aventureros, desanima a los miedosos,….en resumen, ayuda poner a cada cual en su lugar. A veces de manera abrupta y caótica, o a veces de manera momentáneamente  injusta, pero en su conjunto, creo que el mercado facilita el progreso.

Uno de los mayores errores de las personas con responsabilidades políticas o con poder, es que creen que intervenir en los mercados les beneficia.  Hasta cierto punto los acontecimientos les dan la razón, sobre todo si de ello dependen los votos o la paz social que les dan el poder. Por ejemplo: ¿regular el mercado laboral es bueno? Alguien dirá que sí, por el hecho que los trabajadores quedan protegidos ante injusticias o arbitrariedades empresariales. Otro dirá que los empresarios como conjunto, obran de manera inteligente y que sobreproteger al trabajador añade rigidez al mercado laboral, y por lo tanto pone en riesgo la competitividad. Opiniones muy válidas, pero hoy no toca hablar del mercado laboral.

El pecado original de la intervención en los mercados es intervenir los mercados de capitales y de divisas. Esto suele tener consecuencias. Las economías deberían crecer de forma equilibrada, con producción industrial, con producción agraria, con servicios de calidad, con incremento de la población razonable, con beneficios bien reinvertidos, con déficits y superávits fiscales según el ciclo económico, es decir, con calma. El problema viene cuando un crecimiento es anormal, o la percepción de una recesión es incorrecta. Es decir, cuando la euforia y el miedo no se controlan, y toman el control.

Esto pasó a principios del siglo XXI en Beijing y Washington, de manera simultánea y muy relacionada.

La América de George W. Bush

G.W. Bush entró en el despacho oval tras cuatro años de superávit fiscal de la Administración Clinton. Con el 11-S (el americano), Bush decidió que quería ir a la guerra contra el terrorismo internacional. Un enemigo sin ejército ante el que batirse, sin capital que conquistar, sin bandera que tomar y sin una forma tradicional de vencerle. No se exactamente en que pensaba Bush el día que decidió entrar en dos guerras (Afganistán e Irak), sin objetivo claro, sin manera de vencer y sin estrategia de salida.

Muy buenos amigos míos, votantes del PP, me decían en 2002 que lo importante era asegurar las fuentes y reservas de petróleo. De todo el petróleo que se produce en el mundo, Irak representa el 3,75% (CIA World Factbook), mientras que representa el 9,5% de la reservas mundiales conocidas, según la OPEP. Por el año 2003, el precio del barril de petróleo Brent estaba alrededor de 35 $ (hoy a 115$ y llegó a 140$ en 2008), y mis buenos amigos me decían que la economía mundial se colapsaba con precios por encima de 27$ (enfoque tradicional sobre el precio del Brent). Para ellos eso justificaba la invasión de Irak. Bueno, también les seducía el estilo de José María Aznar López, y a veces animas a tu equipo aunque saque una mala alineación.

Pero volvamos a la economía: si EEUU hubiera invadido Irak por el petróleo, eso sería por que pensaban que el 3,75% de la producción mundial podía influir mucho en el precio, no? Parece razonable, aunque un poco exagerado, ya que para el efecto ser completo debería suponerse que ni una gota del petróleo iraquí llegase al mercado. O no, y solo era por aquello que los amigos fabricantes de armamento de Bush padre hicieran negocio. Pero para lo que nos ocupa, las razones nos importan entre poco y nada.

Lo que importa es que el déficit fiscal americano se disparó a causa de estas guerras, generando una esfuerzo de financiación (pedir prestado) gigantesco (http://www.davemanuel.com/history-of-deficits-and-surpluses-in-the-united-states.php).

En condiciones normales de mercado, un estado que se empieza a endeudar de esta manera, colocaría su deuda en los mercados a un precio cada vez más alto. Es decir, tendría que pagar más intereses para que se la compraran. Dicen los actores de los mercados de capital, que lo importante no es el stock de deuda, sino la tendencia de los déficits. Y claramente, la tendencia de la deuda de EEUU tenía una pinta horrible.

¿Subió el coste de la deuda en EEUU a partir de 2001?

Los tipos de interés en EEUU evolucionaron de la siguiente manera (fuente Reserva Federal):

Qué raro, no? Primero bajan a corto plazo para paliar la crisis post 11-S y post-punto.com. Luego suben? Luego bajan otra vez? Y a todo eso el bono a 10 años, bajando en un periodo de seis años en los que la Administración Bush había acumulado 1.262 billones de déficits fiscales (gasto) y 1.920 billones en deuda extra-presupuestaria (inversiones y gastos a contabilizar en el futuro).

Un poco raro, no? O sea, que un estado se enfrasca en dos guerras carísimas que no tienen pinta de acabar ni pronto, ni bien, y los que le prestan dinero cada vez se lo prestan más barato. ¿Quién es el inconsciente que le presta dinero a un estado en estas condiciones? Un fondo de pensiones alemán?… quizá. Un Hedge Fund de Londres?… lo dudo. Un banco Suizo?… puede. Pero lo que está claro es que para prestarles a los americanos 3,1 trillones de dólares en 6 años, hay que tener mucho dinero, y ser muy grande.

…y qué es de lo más grande de este mundo?

La China creada por Deng Xiaoping

China es de aquellas cosas que más me llamaron la atención, como estudiante de economía a principios de los 90. Mil millones de personas vestidas igual, trabajando para el bien común, en un estado comunista altamente militarizado y con libertades parecidas a las Edmundo Dantés antes de convertirse en el Conde de Monte Cristo.

Tras la muerte de Mao a mediados de los 70, la China empezó una seria de reformas lideradas por Deng Xiaoping que llevaron a lo que se ha conocido como Economía Socialista de Mercado, En resumen: se permite la propiedad privada, y de hecho se fomenta, pero todo bajo el control del Partido Comunista, con una casta político empresarial extremadamente corrupta, y con un gran incentivo a la exportación basado en rebajas fiscales importantes. El PIB de la China empezó a crecer de manera exponencial.

La población empezó a urbanizarse. La migración hacia las ciudades de la franja de 200Km previos a la costa fue espectacular. Ciudades como Shanghái pasaron de 11 millones en 1983 a 23 millones de habitantes en 2010, o Nanjing de 4 a 8 millones en el mismo periodo. China empezó a exportar productos manufacturados con unos costes laborales ridículos, comparado con Japón, Europa y EEUU. China exportaba en 1980 unos 27 billones de $. En 2011 exportó por valor de 1,9 trillones de $ (70 veces más).

Lo cierto es que China también importa mucho, pero exporta más. Su balanza comercial es de 201 billones $ para 2011. La base de su crecimiento, que es lo que mantiene la paz social en el país, es que produce mucho y lo que no consume, lo vende fuera de sus fronteras. A lo primero se le llama tener una balanza comercial positiva. A lo segundo, depender de que te compren.

….y esto que tiene que ver con Bush y con la crisis?

Buena pregunta!! Para comprar productos Chinos hay que comprar moneda china (Yuan). Es decir, hay que llamar al banco con el que uno trabaja y decirle que compre Yuanes para pagar la factura de lo que se le ha comprado a los chinos. El banco, muy obediente, va al mercado y compra Yuanes. Comprar Yuanes permanentemente hace que el Yuan se aprecie (oferta y demanda). Hasta aquí todo normal.

Todo normal, siempre que a los chinos no les incordie que su moneda se aprecie, ya que si los Yuanes son más caros en el mercado de divisas, los productos chinos se encarecen para los compradores extranjeros. Y efectivamente les incordió mucho! Tanto, que decidieron cometer el pecado original de muchas crisis; intentar alterar el devenir del mercado. Pensad que el mercado de divisas es gigante, y es el que soporta todo el comercio mundial. Y en esto, China pretendió ser un exportador competitivo a base de intervenir su moneda para evitar que subiera.

..si, si, muy interesante, pero eso cómo se hace?

Es una pregunta muy inteligente con una respuesta bastante estúpida. Si para que una moneda suba ha de haber una fuerza compradora en el mercado, para que baje, hay que generar una fuerza vendedora en sentido contrario. Por lo tanto, China empezó a ir al mercado de divisas a vender Yuanes para que bajara el precio del Yuan. En esto de las divisas, no es como en las acciones o los metales preciosos; cuando compras o vende una moneda, te dan otra a cambio, y no un activo. China empezó a vender Yuanes y a comprar dólares. ¿En que medida? Pues en la medida necesaria para que la China pudiera seguir aumentando sus exportaciones  y así seguir creciendo para tener a su creciente población contenta, trabajando y bien alimentada.

Claro, que si te pones a vender Yuanes (comprar dólares) como un poseso, puede que se te acaben los Yuanes. Eso tiene arreglo!!! El Banco Nacional de China tiene una maquina que imprime Yuanes, y durante el periodo de 2001 a 2008 el dinero chino en circulación creció a ritmos del 18% anual, mientras la economía lo hacía al 10%. China empezó a comprar dólares americanos  a cambio de Yuanes impresos para esta función, con la bondad de que al sacarlos de las fronteras de la China, no generaban inflación interna por exceso de dinero. China empezó a acumular esos dólares que compraba de manera masiva.

Según el Banco Nacional de China, las reservas en moneda extranjera de China eran en 2001 de 212 billones $, pasando a casi 3 trillones en 2010. Anda, 3 trillones $?? Casi la deuda emitida por EEUU entre 2001 y 2007. Es un tontería, pero …

..y que hicieron?

Pues muy fácil, usar los dólares para invertir en activos en dólares, porqué ya que tienes dólares, no los vas a dejar en una caja muertos de risa. Y dónde están los activos en dólares? Básicamente en EEUU.

…y qué tipo de activos?

Bueno, China decidió hacerse una cartera de inversión en dólares como la que te hacen en cualquier banca privada. Un porcentaje en acciones de compañías americanas (CocaCola, Procter&Gamble, General Electric. Fannie Mae, etc..), otro porcentaje en edificios en suelo americano, y la mayor parte en ….ATENCIÓN… deuda americana!!!

Y aquí está el gran tema. George W. Bush, el mayor creador de deuda conocido, encontró un comprador para la deuda de las guerras de EEUU. Los chinos tenían una especie de vicio, y es que pese a que los americanos gastaban más de lo que tenían y además lo gastaban en guerras absurdas, les era más importante colocar sus dólares, que pensar si los americanos les devolverían el dinero. Por eso, EEUU fue capaz de colocar los 3,1 trillones $ de los que hablábamos antes.

…y así se forjó la crisis?

Siendo simplistas:……. CLARO!!!

Si los tipos de interés de referencia son los de tú gobierno, y éste se financia barato, todo el sistema se puede financiar más barato. Y aquí empezó la era del dinero barato, barato!! Lo que sucedió después con el dinero barato, tanto a corto plazo como a largo plazo, es que el sistema cometió el otro pecado original: Pagar inversiones a largo plazo, con financiación a corto plazo.

El asunto es que se juntaron en el mismo momento de la historia el mayor malgastador en volumen de la historia, con el mayor “mal comprador” de deuda en volumen de la historia.

Repito, la economía tiene un ritmo que cuando se altera artificialmente crea distorsiones en el sistema; y a más grande es la alteración, más grande es la consecuencia.

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