Abro el ordenador y me pongo a leer lo que escriben sobre el debate Cataluña-España los “periodistas/opinadores que escriben sobre economía” y algunos políticos, y se me pasan las horas intentando buscar argumentos para algunos argumentos.

Para no entretenernos más, vayamos al grano….

El PIB de Catalunya caería un 30%, dice el economista español Roberto Centeno.

Honestamente, no sabría decir si pasaría, pero repasemos lo que mis profesores de economía me enseñaron. Tanto Santiago Niño-Becerra como Antonio Argandoña me enseñaron que el PIB tiene una fórmula que pinta de la siguiente manera:

 PIB = Consumo privado + Inversión + Gasto Público + (exportaciones-importaciones)

Mirando la formula, se me ocurren algunos escenarios para que el PIB de Cataluña bajara un 30%. Los catalanes deberíamos consumir un 30% menos, tanto los particulares como una hipotética administración del estado catalán. Hay algo que no me cuadra. Si la Generalitat recaudara los impuestos ( de 11.000 a 16.000 más que ahora), no creo que gastara un 30% menos de repente. Además, no tengo claro que los catalanes gastaran un 30% menos en ropa, comida y otro consumo. Las empresas deberían invertir un 30% menos y las inversiones de la Generalitat caer en la misma medida. Me parece poco probable. No imposible; poco probable.

Entonces, supongo que el Sr. Centeno se basa en que las exportaciones de Cataluña al resto de España caerían hasta hacer que todo el PIB de Cataluña se redujera un 30%. La verdad es que aunque parece difícil, veamos que representa las exportaciones a España en el conjunto del PIB catalán. EL PIB de Cataluña es de unos 210.000 millones de Euros. Según publica el diario Expansión (10/10/2012), las exportaciones catalanas hacia España llegan a los 24.880 millones de Euros. Esto representa un 11,8% del PIB, siempre que nadie en España consuma ningún producto Catalán (pero nadie, eh!!). También, habría que tener en cuenta que Cataluña también compra a España unos 13.196 millones de Euros, según la misma fuente. En este caso, cada euro que se compre menos a España, equilibra la fórmula anterior a favor del PIB catalán.

Tomando como ejemplo el boicot de la Liga Árabe a Israel, la Cámara de Comercio de Israel estima que sus exportaciones se han visto afectadas en un 10%. Un 10% no haría caer el PIB catalán un 30%. Además, hablando de otras naciones que se han odiado intensamente en el pasado, decir que Serbia y Bosnia-Herzegovina mantienen unas intensas relaciones comerciales, siendo Bosnia el 3er cliente de Serbia.

En resumen, que sería muy difícil que hubiera un boicot masivo de productos catalanes o con origen en Cataluña. Un ejemplo sería SEAT, que se produce en Cataluña, y dudo que se dejara de vender en España , o el caso de sanitarios Roca, o compresas Evax o Tampax. Por lo tanto, creo que el PIB catalán se vería afectado por un boicot de productos catalanes en España, pero ni por asomo en niveles como los expresados por Roberto Centeno.

Yo creo que el problema no es que Roberto Centeno no se haya mirado bien los números, sino que toma partido por una posición antes de empezar a analizar la economía del asunto.

Cataluña saldría del Euro, dicen algunos tertulianos y políticos.

Esta es de largo la tesis más interesante de las que se han dicho por diarios y por foros de corte españolista. Nada en contra del españolismo, pero sí en contra de la falta de rigor.

La operación de salida del Euro no se ha sido capaz ni de plantear en serio para el caso de Grecia, cómo podemos aceptar que se diga que Cataluña saldría del Euro, y que nadie lo denuncie ni que sea por deporte. Intentaré ponerme en el escenario:

Si Cataluña “sale del Euro” habría algunas acciones a nivel del Banco Central Europeo que serían inevitables:

  1. El BCE dejaría de regular los bancos con sede en Cataluña.
  2. Cataluña no se sentaría en los órganos de gobierno del BCE.
  3. El nuevo banco central de Cataluña y los bancos catalanes, no podría acudir a la ventanilla del BCE a pedir prestado dinero en las mismas condiciones que los países del Euro.

Pero de buenas a primeras no se me ocurre mucho más, aunque seguro que me dejo cosas.

Puestos en el escenario de salida del Euro, Cataluña tendría dos posibilidades: 1) adoptar el Euro como moneda oficial o 2) crear una nueva moneda.

  1. Adoptar el Euro como moneda oficial.

Aquí, básicamente las cosas no cambiarían demasiado. Cierto que habría que crear un regulador bancario, pero el hecho que Cataluña no pudiera imprimir Euros, no cambia nada, ya que los estados miembros del Euro tampoco lo hacen. Por ejemplo, España no emite moneda, ni Francia, ni Austria, ni Alemania,…

La gente pagaría en Euros, ahorraría en Euros, robaría Euros, coleccionaría Euros y llenaría las huchas con Euros. Nada cambiaría. Hay países sin moneda, que utilizan el Euro: Mónaco, Andorra, Montenegro, San Marino, el Vaticano y Kosovo.  Evidentemente, ninguno con el potencial económico de Cataluña.

2.   Adoptar una nueva moneda

Esto si que sería una novedad. El proceso del Euro se hizo de manera en que cada país entregaba toda su riqueza en la moneda local, a cambio de toda esa riqueza en la nueva moneda “Euro”. Digamos que no quedaron Pesetas, Marcos, Florines ni Chelines, sino que se cambiaron por Euros. Cada moneda tuvo un cambio fijado con anterioridad (1Euro=166,386 Pesetas), hubo una fecha de cambio, y lo más importante, las otras monedas dejaron de ser aceptadas como moneda de cambio, con excepción de en los bancos centrales.

El caso de Cataluña con moneda propia sería mucho más complejo. Habría que entregar todos los Euros en manos de los catalanes, i recibir a cambio la nueva moneda catalana. El problema es que el euro no desaparecería de la vida de los catalanes, ya que exportarían e importarían en Euros con toda seguridad. El euro no desaparecería como moneda, por lo que cada catalán, libremente, podría escoger en qué moneda ahorraría. El gran problema sería que el nuevo banco central catalán tendría que retener como reservas, todos los Euros que los catalanes quisieran cambiar a la nueva moneda, lo que significaría que los retiraría de la circulación. No creo que esto afectara a todo la masa monetaria en manos de catalanes, pero el efecto no agradaría al BCE, en ningún caso.

Creo que salir del Euro es una idea que para asustar a los empresarios catalanes puede funcionar, pero lleva asociada la idea que el empresariado catalán es ignorante, aldeano y desleído. Y creo que es todo lo contrario: estudiado, internacional e informado.

Por hoy creo que ya hay bastante. El próximo post será sobre como quedaría la deuda en el escenario que Cataluña fuera un estado.

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